César Ortiz-Echagüe, arquitecto y sacerdote, ha fallecido en Madrid a los 99 años. Nacido en la capital en 1927, era hijo del célebre fotógrafo e ingeniero José Ortiz-Echagüe, fundador y presidente de las empresas CASA y SEAT.

Miembro del Opus Dei desde 1945, Ortiz-Echagüe desarrolló una destacada trayectoria profesional antes de dedicarse al sacerdocio. En 1952 recibió el premio anual de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y, en 1957, se convirtió en el primer español en obtener el premio Reynolds del American Institute of Architects, por su proyecto para los comedores de empleados de la fábrica de SEAT en Barcelona. En 1974 fue nombrado académico de arquitectura por la Academia de Bellas Artes de Baviera.

Una parte fundamental de su obra la desarrolló entre 1955 y 1967 junto al arquitecto donostiarra Rafael Echaide. Juntos proyectaron, entre otros edificios, las oficinas del Banco Popular en la Gran Vía y la calle Alcalá de Madrid, la Escuela-Hogar Llar de Barcelona y los colegios Retamar y Tajamar.

Don César Ortiz-Echagüe pasea por Tajamar con alumnos de Arquitectura

Tajamar, una obra especialmente querida

Entre todas ellas, Tajamar ocupó un lugar especial para Ortiz-Echagüe. Él mismo consideró siempre el proyecto del colegio, levantado en Vallecas a partir de los años sesenta, como una de sus obras más queridas.

Ortiz-Echagüe y Echaide afrontaron el proyecto con una idea poco habitual para la arquitectura escolar de aquel momento: en lugar de concentrar el colegio en un gran edificio, diseñaron un conjunto de pabellones de menor escala, adaptados a la pendiente del terreno y relacionados con los espacios abiertos.

La elección tenía también una razón educativa. En la memoria del proyecto de 1963, Rafael Echaide explicaba que buscaban «una escala más pequeña, y por lo tanto más asequible al mundo mental del niño», además de «un mayor contacto con el terreno, sus accidentes y su vegetación» y la posibilidad de crear «pequeños patios soleados». En esta noticia se recoge la memoria completa y la visita de Ortiz-Echagüe al colegio en 2016.

La arquitectura de Tajamar fue concebida además para poder evolucionar con el colegio. El propio Ortiz-Echagüe explicó años después que la vitalidad de Tajamar les impidió proyectarlo «de forma apriorística y estática» y que diseñaron los edificios para que tuvieran «la máxima capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes y, sobre todo, a su crecimiento». La Revista Puente de Tajamar recoge sus palabras y la historia del proyecto.

Décadas después de su construcción, Ortiz-Echagüe volvió a Tajamar para explicar el proyecto a un grupo de estudiantes de arquitectura. Con 89 años, recorrió los edificios que había diseñado casi seis décadas antes y compartió con ellos la historia y los criterios que habían guiado el proyecto.

Don César Ortiz-Echagüe recibe la beca de Tajamar

Del arquitecto al sacerdote

En 1983, Ortiz-Echagüe fue ordenado sacerdote en Roma por Juan Pablo II. A partir de entonces se dedicó plenamente al ministerio sacerdotal, que ejerció en Alemania, Italia y España.

Su trayectoria estuvo también vinculada a otros proyectos relacionados con la educación y la formación. Participó en la puesta en marcha de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra y en el proyecto del santuario de Torreciudad.

Con su fallecimiento desaparece una figura relevante de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX y, para Tajamar, uno de los arquitectos que dieron forma a sus primeros edificios y a una parte de la identidad del colegio. Su obra permanece en los espacios de Tajamar, que más de sesenta años después continúan formando parte de la vida cotidiana de generaciones de alumnos.

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