El equipo docente de Tajamar empieza el curso 22/23 con una formación intensiva sobre afectividad y sexualidad. Durante las primeras jornadas de septiembre, la doctora Nieves González Rico ha impartido el curso Aprendamos a Amar de la Fundación Desarrollo y Persona UFV.

«El mejor regalo que podemos dar a nuestros alumnos somos nosotros. Vuestros alumnos, afirmó la doctora González Rico, tienen una historia que llega a este colegio, que te llega a ti profesor. Educar es amar».

La formación en afectividad

Alguno podría preguntarse, ¿por qué formarse en afectividad?, ¿por qué profundizar en esta materia? La doctora González Rico explicó el papel crucial que juega la afectividad en la vida y en este momento histórico porque es una dimensión que tiene diferentes relieves. Cada uno ve la realidad desde sus afectos. Según la doctora, la afectividad nos pide responder, no reaccionar.

Para entender estos conceptos, se explicó el proceso interior que vive una persona en contacto con la realidad nos afecta y las diferentes posibilidades que podemos seguir para responder ante la misma.

El papel fundamental de la acogida

En la sesión, Nieves González Rico animó a los profesores a cuidar la mirada, porque según cómo miremos a los demás podemos cambiar o no su destino. «Cuando estamos heridos, deseamos cambiar cuando alguien nos mira con amor. Es fundamental una buena acogida«, aseveró. En este sentido, esta experta en afectividad y sexualidad considera que «la afectividad es la capacidad de ser afectado por la realidad y de responder ante esa realidad. Eso se ve claramente en el comportamiento de un hombre y un mujer ante un mismo acontecimiento. El hombre tiende a quedarse en el simple hecho y la mujer ve el hecho y lo que ha supuesto para la persona».

Tener claro esta realidad ayuda a gestionar mejor sucesos cotidianos que ocurren en la vida de uno mismo, de un alumno o de un familiar y nos orienta en la ayuda que podemos prestarle. «Una ayuda que comenzará -insistía Nieves- por plantear dos preguntas: ¿cuál es mi/tu fin? y ¿a qué conduce ese fin? Estas son cuestiones vitales para gestionar bien la afectividad en la persona».